Hoy en día lo que distingue a un restaurante que está en lo más alto de otro que corre riesgo de desaparecer son tres palabras: marketing para restaurantes. Antes, la clave del éxito estaba en un menú excelente, un servicio impecable y el boca a boca. Pero estas virtudes ya no bastan por sí solas. Y la competencia cada día es más feroz.
Una buena parte del sector de la restauración proviene de un negocio tradicional, heredado de padres a hijos. Pero la era digital ha cambiado las reglas del juego, especialmente desde la pandemia, y lo que antes funcionaba, en la actualidad puede abocar al mayor de los fracasos.
No se trata solo de Google. Whatsapp, Facebook, Instagram… el uso permanente del móvil para tomar decisiones o planificar las reservas a restaurantes ha revolucionado el mundo de la hostelería. Quien no se adapte a esta nueva realidad, se quedará atrás de forma inevitable.
¿Por qué es tan importante el marketing para restaurantes?
Las estadísticas lo dicen todo: un 80% utiliza Internet para hacer su reserva en un restaurante, según un estudio publicado por la FEHR y realizado por el especialista en reputación online para restaurantes Theysay.me.
Por si fuera poco, el 96% de los encuestados tuvo en cuenta las valoraciones en Internet de otros clientes sobre un establecimiento, tanto si realizaron la reserva online como si no, y en el 92% de los casos estos comentarios influyeron a la hora de tomar su decisión.
Tras su visita al restaurante, el 65% de los clientes dejaron un comentario/valoración sobre su experiencia. Estos comentarios tienen un gran potencial para atraer nueva clientela, pero es un arma de doble filo: una mala reseña sin gestionar de forma apropiada puede poner el peligro todos los logros conseguidos, incluso hacer peligrar el propio negocio.
Imagen de marca del restaurante
Para construir y potenciar la imagen de marca contamos con una herramienta fundamental: las redes sociales. No solo constituyen un escaparate para dar a conocer la oferta gastronómica y la calidad, sino que también transmite valores, acciones y compromiso con el cliente y fomenta la participación con la comunidad.
Instagram, por ejemplo, es una ventana enorme a clientes potenciales; foodies y amantes de la gastronomía que buscan el restaurante de moda, el plato más original o nuevos restaurantes.

